¿que sentis cuando oleis una goma milan?¿o cuando os comeis un bollo de la pantera rosa?
Pues eso mismo sentí hace unos días, cuando por cuestiones que no vienen al caso, me acerqué al barrio donde pasé mi infancia, aquellas calles anchas, el paseo que tenía hasta llegar a la panadería, el enorme patio del cole..todo eso redujo a unos pocos metros al recorrer ese barrio de Madrid a media tarde.
En un momento dado, me bajé del coche y me quedé anodadado en la verja de mi colegio, con la cabeza entre dos barrotes y la mirada perdida, recibiendo cientos de estímulos, decenas de recuerdos que estaban ahi almacenados pero que nada ni nadie me había hecho recordar en mas de 25 años. Momentos de juegos, de travesuras, de enseñanzas, al fin y al cabo de felicidad. Y todo eso por desplazarme no mas de un kilómetro de la ruta que hago a diario de mi trabajo, y "perder" media hora del valioso tiempo libre que tengo.
Y me hizo pensar lo cerca que tenemos nuestros recuerdos, pero lo lejos que se nos quedan con el paso del tiempo, y un flash como puede ser un aroma, una imagen o un sabor, nos los trae y nos hace ser mas conscientes del camino recorrido.